Chile: “Con Inocentes tratamos de restaurar la honra y dignidad de una persona”

Alejandro Viada abordó ampliamente esta iniciativa en radio Montecarlo de La Serena. También participó Adrián Zarricueta, quien emocionado recordó pasajes de los 80 días que estuvo preso acusado de una violación que nunca cometió.

Durante la entrevista, Adrián Zarricueta recordó momentos dramáticos del tiempo que estuvo preso, acusado de un grave delito que jamás cometió.

Durante la entrevista, Adrián Zarricueta recordó momentos dramáticos del tiempo que estuvo preso, acusado de un grave delito que jamás cometió.

“Con el Proyecto Inocentes tratamos de restaurar al menos la honra y dignidad de una persona”. Así resumió el Defensor Regional de Coquimbo, Alejandro Viada, el sentido principal de esta iniciativa de la Defensoría Penal Pública, durante una extensa entrevista que concedió a radio Montecarlo de La Serena.

En la conversación participó también Adrián Zarricueta -protagonista del primer caso de la Cuarta Región incorporado al proyecto-, quien permaneció 80 días privado de libertad  tras ser acusado erróneamente de violación y cuya inocencia se demostró a través de una pericia de ADN.

En el programa “Los dueños de la tarde”, conducido por Roberto Dueñas, Viada explicó que Inocentes retrata casos de personas imputadas que vivieron la magra experiencia de permanecer presos, aunque posteriormente se probó fehacientemente su inocencia.

“Pero además de exponer estos casos, nos preocupa que cuando el sistema falla de manera tan grave no sólo afecta a la persona inocente, sino que además no se encuentra al verdadero culpable”, aclaró.

 

“ERROR Y NEGLIGENCIA DEL ESTADO”

El directivo sostuvo que existe una indemnización por error judicial, pero se trata de un trámite muy complejo, porque el afectado debe contratar un abogado y solventar un amplio juicio. Agregó que en el caso de Zarricueta, el Ministerio Público debió profundizar la investigación y esperar los resultados de ADN antes de privarlo de libertad.

“Ahí está el error y negligencia del Estado, por encarcelar a personas rápidamente con investigaciones que no son suficientemente pulcras y adecuadas”, aseguró. Añadió que si bien el Estado privilegia la persecución penal y persigue con mano dura, cuando comete un error no debería defenderse con uñas y dientes para evitar una indemnización.

El Defensor Regional sostuvo que los defensores públicos se esfuerzan por demostrar ante los jueces que para condenar a una persona debe haber estándares importantes de convicción. Al reducir esos estándares -planteó- se condenaría a gente sólo por su prontuario o por rumores.

“Quizás así mantendríamos a la sociedad más contenta, pero hay que mejorar las investigaciones, tener mejores procedimientos y más recursos a las policías”, indicó.

 

“NUNCA SUPE POR QUÉ ME ACUSARON”

Durante la entrevista y con evidente emoción, Adrián Zarricueta recordó pasajes del drama que vivió tras ser acusado de violentar sexualmente a una joven. Ella lo reconoció en un set de fotografías que le exhibió la PDI. Zarricueta se enteró en el norte que era requerido por la policía, viajó y se presentó voluntariamente en el cuartel.

Allí fue detenido y luego recluido a la cárcel de La Serena, donde permaneció 80 días. “Un día un detective anduvo cerca de la casa de mi papá. A una vecina le mostró la foto de mi carné, le dijo que tuviera cuidado porque yo era un violador. Nunca supe por qué me acusaron”, explicó.

Convencido de su inocencia, el defensor público José Riquelme Parrao pidió comparar las muestras biológicas encontradas en el cuerpo de la víctima con el ADN de Zarricueta. Los resultados fueron irrefutables: el Servicio Médico Legal (SML) y el Laboratorio de Criminalística de la PDI concluyeron que no correspondía a su huella genética.

Adrián relató que su familia y amigos siempre confiaron ciegamente en él, por lo que mientras estaba preso intentaba convencerse de que esta situación pasaría, aunque dentro de la cárcel lo peor es ser un violador, contexto en que vio situaciones fuertes que prefiere olvidar.

“Me dolía estar injustamente ahí. Pensaba que estaría preso muchos años y que debería trabajar en la cárcel para alimentar a mis hijos. Me emociona recordar, sobre todo cuando pienso en ellos”, concluyó.

:: Defensoría Penal Pública ::.

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