Bolivia: No sólo con cárcel se hace justicia

Aunque de tanto en tanto sobreviene una crisis que devuelve el tema a la mesa del debate, la preocupación por la situación de la población carcelaria en el país parece no pasar de las reacciones a los conflictos.

Sin embargo, ante la posibilidad de que este año se realice una reforma judicial -anunciada por el Presidente en su discurso de posesión de un nuevo mandato y que se haría a través de un referendo-, es interesante enriquecer las reflexiones con otras tendencias y miradas.

En importantes segmentos políticos y poblacionales del país se mantiene el espíritu arcaico de la quema de brujas y del uso generalizado del encarcelamiento como única respuesta a todo tipo de delito o problema legal. A contramano de lo que vienen haciendo países con democracias más desarrolladas, en Bolivia se ha impuesto la tendencia de aprobar (y hasta aplicar) leyes que penalizan delitos que en otro contexto debieran ser tratados con otro tipo de procedimiento y por supuesto de sanciones, como si la aplicación de la ley y la seguridad ciudadana dependieran de imponer castigos cada vez más crueles y severos, y de la aparente persecución de todos y cada uno de los delitos.

Derecho penal mínimo o máximo, garantista o autoritario, eficiente y eficaz o utópico e irrealizable, plantea como alternativas el abogado constitucionalista Carlos Alarcón, en una serie de artículos en los que analiza las características actuales de la administración de justicia boliviana, y sostiene: “mi opción es clara hacia una política criminal garantista y eficiente (derecho penal mínimo)”.

De hecho, esto no sólo implica reformas sino “otra” manera de concebir los procesos y sobre todo la forma en que se discrimina lo que es o no penalizable.

Con todo, ejemplos en el mundo de giros en la administración de justicia que disminuyen la cantidad de presos, incrementan su reincorporación o rehabilitación y mejoran las condiciones de las cárceles, no son pocos.

En Suecia, en los últimos dos años, la cantidad de presos ha disminuido de tal forma que el Gobierno ha decidido clausurar cuatro prisiones y un centro de rehabilitación. “Hemos visto un declive extraordinario del número de delincuentes”, explicó el jefe de los Servicios Penitenciarios, Nils Öberg.

El número de reclusos en Suecia, que ha estado cayendo alrededor de un 1% al año desde 2004, se redujo en un 6% entre 2011 y 2012 y se espera que haga lo mismo otra vez este año. En 2012, en total había en el país 4.852 presos en una población de 9,5 millones.

Si bien las autoridades dicen desconocer a qué se debe la poca cantidad de presos en el país, Öberg señala que el foco puesto en la rehabilitación de los criminales es parte de la exitosa política carcelaria en Suecia. “Creemos que los esfuerzos que hemos invertido en la rehabilitación y en la prevención del crimen han tenido un impacto, pero eso no explica por completo la baja”, aclara y describe la forma en que se catalogan y realizan procesos de orden administrativo o delitos menores que ya no son sometidos a penas de cárcel.

Por su parte, el profesor de Criminología de la Universidad de Estocolmo, Hanns von Hofer, indicó que la caída del número de presidiarios se puede atribuir a un reciente cambio en la política de sanciones, con “probations” en lugar de penas por delitos como robos menores.

El caso de Suecia se contrapone con el de otros países, como China, India y Rusia, donde hay 1,6 millones, 681 mil y 385.135 personas tras las rejas, respectivamente. También es opuesta a la situación de América Latina, donde el hacinamiento ha sido sinónimo de sangrientos motines. Datos del Centro Internacional de Estudios Carcelarios señalan que en Brasil hay 548.003 presos.

En Bolivia, más del 84% de los detenidos en las cárceles son presos sin sentencias ejecutoriadas; es decir, ciudadanos que según la Constitución tienen el derecho a la presunción de inocencia (aunque en los hechos, están inconstitucionalmente siendo sometidos a penas y castigos anticipados).

El número de reclusos en Suecia, que ha estado cayendo alrededor de un 1% al año desde 2004, se redujo en un 6% entre 2011 y 2012.

El número de reclusos en Suecia, que ha estado cayendo alrededor de un 1% al año desde 2004, se redujo en un 6% entre 2011 y 2012.

Giros en la administración de justicia que disminuyen la cantidad de presos, incrementan su  rehabilitación y reincorporación, no son pocos.

vía No sólo con cárcel se hace justicia – Diario Pagina Siete.

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