México: La educación derriba rejas

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de mayo.- Antes de transitar por los túneles y filtros que conducen hasta los salones de clases de los seis centros de reinserción o reclusorios del Distrito Federal se advierte a los profesores de Derecho, Ciencias Políticas y Administración Urbana y Creación Literaria que no pregunten cuál es el delito por el que se encuentran recluidas las personas que acuden a sus clases.

 

“Tenemos que verlos como nuestros estudiantes en situación de reclusión no como internos-estudiantes. En ese aspecto no nos tenemos que inmiscuir, porque se podrían generar prejuicios”, asegura Alejandra Díaz, coordinadora del Programa de Educación Superior para Centros de Readaptación Social del Distrito Federal (PESCER), único en el país que imparte clases presenciales a personas que están privadas de su libertad.

 

Pero la selección de personas con sensibilidad para impartir clases a una población vulnerable fue uno de los primeros retos de este programa a cargo de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), recuerda Díaz a una década de haberse puesto en marcha este sistema de actividades académicas, cuyos resultados son todavía discretos, pero importantes.

 

A la fecha, al programa se han inscrito 653 personas que se encuentran recluidas en el Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla, la Penitenciaria del Distrito Federal, el Centro Varonil de Reinserción Social o los reclusorios preventivos varoniles Oriente, Sur y Norte. Siete de ellos se han titulado y 36 obtuvieron el certificado de terminación de sus estudios por cursar una de las tres licenciaturas.

 

Los resultados del PESCER se observan, más que en el número de egresados, en la contribución que hace éste para “transformar la vida de las personas que logran tener un espacio en una universidad” dentro y fuera de los centros de reclusión, explica Díaz.

 

Ethel Flores Castillo, alumna de la carrera de Ciencias Políticas y Administración Urbana de la UACM en el plantel ubicado en la colonia del Valle, coincide con Díaz al señalar el impacto positivo de la impartición de estudios superiores a población de los centros de reclusión en el Distrito Federal.

 

Flores Castillo, quien inició su instrucción académica en Ciencias Políticas en el Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla donde permaneció cinco años, explica que gran parte de la labor de los académicos del PESCER consiste en “abrir el campo de visión de los alumnos, llevar nuevas perspectivas y derrumbar muros”.

 

“Muchas personas se refieren a las cárceles como las universidades del delito, y es claro que se les llama así porque no están funcionando, no cumplen su objetivo. Lo que creo es que la población de las cárceles no debe de perder el tiempo, ahí es donde más debe de prevalecer la educación como un opción para reinsertarnos socialmente”, afirma la futura politóloga en entrevista con Excélsior.

 

Cursar una licenciatura durante su estancia en Santa Martha Acatitla provocó en Ethel una sensación de “abandonar” la cárcel durante el tiempo que pasaba en el salón de clases, donde sus profesores le dieron a conocer las ideas de Nicolás Maquiavelo, Sócrates y Friedrich Nietzsche.

 

Además de concluir su licenciatura y titularse a través de un trabajo de investigación acerca de a reinserción social, el objetivo de Flores Castillo es contribuir con su experiencia y conocimiento académicos a la reincorporación social de las personas que fueron privadas de su libertad, como en su caso.

 

Igual que Flores Castillo, actualmente 72 personas que cursaron una licenciatura con el PESCER en alguno de los seis centros de reclusión y obtuvieron su libertad han solicitado incorporarse a los planteles de la UACM para continuar con sus estudios.

 

Más retos

 

Si bien los primeros diez años de vida de este programa representan un avance significativo en la impartición de educación gratuita en centros penitenciarios y un ejemplo que se espera replique en otras cárceles del país, el programa funciona aun con diversas carencias que las autoridades esperan subsanar dentro de pocos años.

 

“Somos una universidad joven y el programa también lo es y claro que existen carencias: por ejemplo se requieren más espacios e infraestructura para dar las clases, algo en que la universidad se ha enfocado mucho. Ahorita se están renovando los equipos de cómputo que ya tenían unos seis o siete años de antigüedad.

 

Una de las cosas más importantes es tener bibliotecas bien equipadas porque estamos hablando de estudiantes que no tienen acceso a internet, algunos de los profesores apoyan con bibliotecas digitales, pero como estudiantes tienen que investigar, buscar información”, afirma Díaz.

 

Otra área en la que debe ser reforzado el PESCER es en el número de maestros, debido a que la platilla es reducida y tiene que rotar cada seis meses entre los centros de reclusión; incluso para algunos es necesario abandonar la docencia con estos grupos durante periodos de seis meses debido a la fuerte carga de trabajo y emocional que implica.

 

“El 89 por ciento de nuestros alumnos están en la carrera de Derecho y tenemos una plantilla de 18 profesores, además algunos profesores son contratados por un cuarto de tiempo; este es un aspecto a fortalecer por parte de la universidad, lo que también generaría que se elevara el número de alumnos titulados, porque a diferencia de los alumnos de otras universidades que llevan sus tesis a revisión a sus asesores, aquí son los maestros los que tiene que acudir a los centros”.

 

En la próxima década, el PESCER se va a enfocar en tener más estudiantes en los centros de reclusión, establecer clases de maestría y concretar el proyecto de publicar las tesis más destacadas de los internos que concluyan sus estudios, advierte Díaz.

 

 

 

LOS CENTROS Y LOS RETOS

Los profesores del PESCER dan clases en: Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla, Penitenciaria del Distrito Federal, Centro Varonil de Reinserción Social, y los reclusorios preventivos varoniles Oriente, Sur y Norte.

En los próximos 10 años el programa buscará incrementar la matrícula de estudiantes, impartir clases de maestría y publicar las tesis más detacadas de los estudiantes.

Con respecto al ámbito de la investigación, la UACM a través del PESCER realizó el estudio  titulado “La formación universitaria en instituciones totales”, para analizar los sentidos, creencias, percepciones y expectativas de la formación universitaria de los estudiantes en situación de reclusión.

La investigación ha reflejado en los estudiantes una revalorización de su condición humana, no sólo en su situación de reclusión sino en las oportunidades de libertad.

La educación derriba rejas | Excélsior.

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